Lucía es una alumna de quince años que estudia 4ª de E.S.O en un centro cercano a su
domicilio. Desde hace dos meses mantiene una especial relación de amistad con Diego,
también de quince años y compañero de clase, ambos se consideran “novios”.
Lucía y Diego, por las noches antes de acostarse, suelen hablar utilizando sus
ordenadores. En una de esas conversaciones, a finales del mes de mayo, Diego le
propone a Lucía que se desnude ya que era el “día sin bañador” y no habían podido ir a
la piscina de su localidad porque estaba estudiando. Lucía accede siempre y cuando
Diego también lo haga. Ambos están hablando unos minutos sin ropa y Diego empieza a
realizar conductas explícitas de tipo sexual y aunque en un principio Lucía también, le dice
a Diego que ya no se siente cómoda y que puede entrar su madre a la habitación. Ambos
se visten. Diego tiene en su ordenador un programa de grabación permanente y el vídeo
queda grabado.
Al día siguiente Hugo, hermano de Diego, utiliza el ordenador que comparte con su
hermano. Está con Daniel con quien había quedado para ver unos vídeos de carreras de
camiones a los que eran aficionados. Ambos tienen 18 años y estudian segundo de
bachillerato en el mismo centro que Lucía y Diego.
Al encender el ordenador se pone en funcionamiento el vídeo que había grabado Diego;
ambos lo ven y “hacen unas risas”. Luego lo apagan y comentan que como vieran esto en
clase de Lucía, se iba a montar una buena juerga. En un momento que Hugo sale de la
habitación, Daniel copia el vídeo y se lo lleva.
Daniel había estado saliendo hasta la semana anterior con Valeria, hermana mayor de
Lucía. La relación había terminado mal y ambos sentían un desprecio mutuo. Para
vengarse de Valeria, Daniel copia el video en el ordenador de su casa, añade comentarios
ofensivos y burlas sobre ambas y lo cuelga en un blog que utiliza un grupo de alumnos
del centro para compartir asuntos relacionados con el colegio.
Al cabo de unos minutos, dándose cuenta de su acto, rectifica y decide borrarlo, pero el
vídeo ya ha sido visto y difundido por Alejandro, de quince años. Ya habían empezado las
burlas hacia Lucía y Diego tanto por sus compañeros de clase como por jóvenes de otros
centros y localidades.
Cuando Lucía y Diego ven el vídeo en la red se lo comunican al jefe de estudios del
centro, que sustituye a la directora por estar de baja. Ese mismo día, el jefe de estudios
convoca a los alumnos afectados y a los padres para una mediación urgente entre ellos.
Al día siguiente, el vídeo había sido visto por muchos compañeros, de los que algunos ya
habían participado en burlas y comentarios hacia Lucía y Diego que, por vergüenza,
habían dejado de asistir al centro.
Marina, compañera de pupitre de Lucía, ve el vídeo y se lo enseña a su madre que trabaja
en la comisaría de policía y lo pone en conocimiento de la oficina de denuncias. Ese
mismo día por la tarde, agentes del cuerpo nacional de policía se presentan en casa de
Daniel y se lo llevan detenido por tenencia y difusión de pornografía infantil en aplicación
del artículo 189 del Código Penal.
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